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viernes, 3 de febrero de 2012

MALVINAS LA VERDAD DE 1833


Habla el Teniente Coronel de Marina, Don José María de Pinedo

El 9 de marzo de 1833, yo el Teniente Coronel de Marina, José María de Pinedo, fui condenado a mi absoluta separación de la Marina y suspendido de mi empleo por cuatro meses, después de los cuales sería incorporado a la Plana Mayor del Ejército permanente. El procedimiento judicial que llevó a esa condena, tuvo reconocidos errores, pero quedará para siempre en mi ánimo haber sido acusado de no impedir que fuera arriado en la Isla Soledad de nuestras Islas Malvinas el pabellón de la Argentina y enarbolado en su lugar el de Su Majestad Británica.

Cuando a bordo de la Goleta Sarandí salí del Puerto de Buenos Aires el 22 de septiembre de 1832, hacia las Islas Malvinas, con órdenes precisas del gobierno de Buenos Aires, lejos estaba de imaginar los hechos que pasaré a relatar. Llegué al Puerto de San Luis el 6 de octubre y cumplí con las instrucciones del Ministro de Guerra y Marina de poner en posesión del mando de las Islas al mayor Don Esteban Mestivier. Con él venían su mujer, tropas y sus familias y varios individuos más pertenecientes a Don Luis Vernet. El tiempo estaba horrible. La lluvia, la nieve y el viento no hicieron posible que cumpliera ese cometido sino tres días después, en que pudimos también afianzar con salva el pabellón nacional en emotiva ceremonia. ¡Tan lejos! ¡Tan solos en esa geografía inhóspita y perdida!

Habiéndome asegurado de que todo estaba en orden, salí el 21 de noviembre a recorrer las islas por la costa Sur, según las órdenes recibidas. Encontré dos buques americanos a la pesca de ballenas: el Bergantín Unax que había perdido sus anclas, al que auxilié para asegurarlo hasta que llegara una fragata americana con la que debía reunirse y en la Isla Nueva avisté a la goleta Sol, dedicada a la pesca de lobos en esa isla, lo que le prohibí y ordené que se fuera. El hombre huyó de mí y me costó una mañana entera perseguirlo, hasta que le di caza en un puerto de la isla. Parece que había tenido varios episodios con un buque americano y otro con Bandera oriental que andaban armados y a los cañonazos, no respetaban a nadie y se habían dirigido al Estrecho de Magallanes. Sabía que el buque de bandera americana estaba cometiendo actos de piratería: en el Puerto de la Soledad, que habían obligado a los peones a la fuerza a que les dieran carne, que mataron a balazos varios caballos y se llevaron los cueros. Resolví entonces perseguirlos hasta el Estrecho, pero no los encontré y emprendí la vuelta a Malvinas, puerto de San Luis el 26 de Diciembre adonde llegué el 29.

El 30 a las seis de la mañana vinieron a mi bordo dos botes, uno de la goleta inglesa Rapid, a la que yo le había facilitado mis carpinteros para arreglos que necesitaba, y en el otro venía el Ayudante argentino Gomila armado de pistola y sable, con dos individuos de la isla. Las noticias que traía no eran buenas: en la isla había habido un motín de la tropa a su mando, habían asesinado al comandante Mestivier, tenía siete presos en la goleta inglesa Rapid que estaba en el puerto por trabajos de refacción, y el resto de la tropa estaba en pleno desorden. Yo me dirigí enseguida al puerto, bajé a tierra y encontré efectivamente todo en desorden y abandono y los cómplices del motín en pleno saqueo. Le di orden a Gomila de que me pasase un parte urgente y que mandara a formación. Como no había otro oficial tuve que nombrarlo fiscal de la causa y al subteniente Luciano Listas de 19 años, secretario. El 1º se me presentó Listas con acusaciones de las trapisondas que estaba haciendo Gomila, quien al parecer tomaba mal las declaraciones y ponía lo que quería. Tres vecinos apoyaban las acusaciones y agregaban que era un personaje criminal, que mientras estaba al mando él favorecía el desorden, que amenazaba a la tropa y tiraba tiros de bala al aire; que esa noche dijo a la tropa que él se llevaba a la mujer del finado Mestivier a los cerros, que la insultaba y dejaba que le robaran todo; que la obligó a vivir con él en la misma habitación y festejaba la muerte de su marido, diciéndole que por bárbaro le había pasado todo esto. Indignado llamé a Gomila a bordo, le reconvine severamente por su conducta, le obligué a que me entregara el reloj de Mestivier que le había robado cuando lo mató, haciendo alarde y mostrando la hora a su esposa a cada instante. Dejé al hombre arrestado, armé algunos soldados míos al mando del sargento y bajé a tierra para poner en orden a la tropa de 18 individuos, entre ellos varios criminales. Los amenacé que los castigaría terriblemente si no mejoraban su comportamiento y recogí todo el armamento, que se hallaba en parte destrozado. Los mandé a bordo junto con dos soldados que habían hecho atrocidades con el finado comandante arrastrándolo a los golpes. Por suerte el resto de la tropa quedó contenta y fue el primer día de paz después del asesinato. Poco duró la paz y mi necesidad de estudiar con tranquilidad la situación inesperada en que estaba para encontrar la salida.

Eran las 9 de la mañana cuando vimos entrar una Corbeta de guerra inglesa, la Clio. Envíe a un oficial mío Mr. Mason y al cirujano de la Sarandi Dr. Clark a ver que significaba la visita y el inglés, Capitán Onslow, sin dar explicación, les dijo que tenía que hablar conmigo y que apenas aferrara su velamen se apersonaría ante mí. A las 3 de la tarde llegó acompañado por dos oficiales y sin dar mayores explicaciones dijo que venía a tomar posesión de las Islas Malvinas ya que pertenecían a S. M. Británica. Venía del Río Janeyro acompañado de otra fragata y tenía orden terminante de poner el Pabellón Inglés, de embarcar a nuestra tropa junto con los demás habitantes y cargar todo lo que nos pertenecía para llevarlo a Buenos Ayres. Me ordenó que hiciese arriar nuestra bandera que estaba en tierra a la mañana siguiente. Yo no podía salir de mi asombro y me negué a cumplir sus pretensiones antes de recibir órdenes de mi Gobierno, ya que mi misión era justamente traer a las nuevas autoridades argentinas. Le protesté que bajo su palabra de honor me dijera si estábamos en estado de guerra con la Gran Bretaña. Me dijo que no, que su misión era continuar con la amistad y el comercio de siempre y que le extrañaba que yo no supiera nada de eso. Quedó en mandarme la comunicación con las supuestas órdenes dadas por el Jefe de las fuerzas de Su Majestad Británica. No variaban en nada las pretensiones del marino. Al no tener yo las órdenes de mi gobierno, traté al instante de resistirme y negarme a consentir lo que se me pedía. El drama era que toda mi tripulación desde el contramaestre a los demás oficiales, eran ingleses, excepto 4 marineros y 6 muchachos, 3 de edad de 10 a 12 años, de nula capacidad y 14 hombres de tropa, tres ingleses. Así fue que los reuní, haciéndoles ver cuál era su deber y cuál el mío y que al día siguiente tendrían que hacer fuego al pabellón inglés y sostener el honor del Pabellón a quien servían. Les pedí que ellos, como ingleses, me hablasen francamente y me contestaron todos a una que ellos eran ingleses y que pertenecían a esa Marina que habían servido, que no podían hacer fuego a su pabellón, que si fuera de otra Nación, ellos morirían a mis órdenes primero de ceder en nada, pero que les era muy duro hacer fuego al Pabellón inglés.

A las 10 de la noche mandé al Capitán Mason y al médico a protestarle al comandante que yo no podía permitirle tomar posesión de las Islas Malvinas hasta no recibir órdenes de mi gobierno, y que si él quería hacerlo a la fuerza yo resistiría a todo trance, que ese era mi deber. El Comandante dormía y no los recibió. En el acto puse en libertad a Gomila dándole armamento y municiones para armar la tropa y diciéndole que a la mañana les daría órdenes. Mientras, preparé mi tropa a bordo municionándola y cargué la artillería a bala y metralla. En total a bordo y en tierra tenía 44 hombres. Con ellos debía enfrentarme a la corbeta inglesa, con una artillería tres veces superior en número y calibre que la mía y triple número de hombres. Yo no tenía ni siquiera oficial a quien hacer cargo en tierra. Para peor, las instrucciones de mi gobierno me prohibían expresamente hacer fuego a ningún buque extranjero, sólo que tuviera que defenderme cuando me viera atacado. Esta situación me obligó a pasar a bordo del barco inglés para repetir al Comandante los mismos argumentos e indicarle que mientras no viniesen órdenes de mi gobierno yo no podía consentir ningún acto que vulnerara el objetivo de mi misión. El Comandante me repitió que no había estado de guerra, que la amistad y el comercio seguían como siempre pero que sus órdenes eran claras. Poner el pabellón inglés en tierras de Su Majestad, embarcar oficiales, tropa, habitantes y propiedad de nuestro Estado y conducirlo a Buenos Ayres, respetar a los hombres que quisieran quedarse y respetar sus propiedades, que yo retirase mi tropa de tierra y arriase el pabellón argentino, que ellos triplicaban nuestras fuerzas y que esperaban refuerzos. Viendo perdida toda posibilidad de arreglo decidí embarcar a los 16 soldados que se hallaban en tierra para el caso de que hubiera que defender el buque y nombré por un documento como Comandante Político y Militar de las Islas Malvinas a su capataz, Don Juan Simón, ordenando que no se arriase ningún pabellón argentino. A las 9 de la mañana desembarcaron en la punta del puerto de San Luis tres botes de la corbeta inglesa con 18 soldados, alguna marinería el Comandante y algunos oficiales y, al lado de una casa de un inglés, pusieron un mastelero e izaron su bandera en la Casa Comandancia. A unas cuatro cuadras se hallaba nuestro pabellón izado. Se dirigieron allí un oficial y un soldado, lo arriaron, se embarcó la tropa y un oficial vino a mi bordo entregándome la bandera. Yo sabía que mi posición era indefendible y mi tripulación puede decir que, de haber peleado con la Clio, en poco tiempo la Sarandi se hubiera ido a pique. Con la garganta cerrada, sin comprender todavía la verdadera situación que en forma insólita y en soledad me había tocado protagonizar, hice mi última protesta al Capitán inglés sobre la posesión de la Isla. Me contestó que en caso que yo hiciera fuego me protestaba la paz que había entre nuestras Naciones, que tuviera en cuenta que me cuadriplicaba en fuerzas y que, además, una goleta inglesa, la Rapid, estaba en el puerto. Yo tenía en claro cuáles eran las instrucciones que me dio el Superior Gobierno: “El Comandante de la Goleta de Guerra Sarandi guardará la mayor circunspección con los buques de guerra extranjeros, no los insultará jamás, mas en el caso de ser atropellado violentamente y que sólo hiciera fuego llenará en toda su extensión el artículo 41 del CódigoNaval...”

Impotente y teniendo que asegurar en todo caso el estado de mi tripulación y de los civiles, resolví embarcar a las familias, tropa y peones que elegían volver a Buenos Ayres. Llené mi aguada, recogí algunos útiles que estaban en tierra y, cuando la marea me lo permitió, dejé el suelo y los mares patrios. Apenas llegado fui puesto en arresto y sometido al Consejo de Guerra de oficiales. El juicio tuvo indudables errores de procedimiento. Además, los testimonios de tripulantes ingleses y otros como el de Gomila, acusado de homicidio y abusos a la mujer del Comandante Mestivier, carecían de verosimilitud en la mayor parte de sus pasajes, y la falta de un defensor que apareció hacia el final del juicio en la persona del General Félix de Alzaga, me pusieron en inferioridad de condiciones. No obstante, la condena fue leve y se reconocieron esos errores. Al final de mi vida, estoy orgulloso de mi foja de servicios posteriores Mi decisión de volver de las Islas sin presentar una inútil batalla, tuvo el propósito de salvar vidas y bienes pero, más que nada, de dar parte de lo ocurrido a las autoridades con la ilusión de que se decidiría volver con fuerzas superiores para expulsar al usurpador inglés.

Otras eran las prioridades que ocupaban a nuestro gobierno,ya que posteriormente me enteré que las relaciones no se habían roto porque Rosas,encargado de las Relaciones Internacionales en aquel momento,ya había pactado la entrega de las Islas Malvinas a los británicos en comodato,debiéndo éstos devolvernoslas tras un pacto de 150 años. ¡Quién sabe cuándo volverán las Islas a ser argentinas y si la Corona cumplirá con su palabra!

Colofón

Muchos años después, en 1890, la Armada impuso el nombre de Pinedo a una torpedera de primera clase. En 1937, le fue colocado su nombre al rastreador M6, que fue reducido y vendido en 1969. Esta parte de la historia, medio oculta y desconocida, sobre la cual se están tejiendo versiones tergiversadas y dañosas, debe ser rescatada del olvido y de la ignorancia. Para conocer la verdad hay que acudir a las fuentes. Este relato está basado en el expediente relativo al juzgamiento de la conducta militar de José Ma. De Pinedo que obra en el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas.

CARTA ABIERTA A QUIENES HAN DIFAMADO MI NOMBRE

Me dirijo a Uds que siempre han confiado en mi, a aquellos que sin conocerme me han acercado una palabra de aliento, a uds que me han apoyado siempre porque saben que tenemos los mismos ideales y no destruímos con ideologías.  A uds que saben que no porto bandera política alguna, que no impongo ideas ni creencias,sino que respeto a todos por igual incluso hasta a los que me atacan y agravian sin escrúpulo alguno. Y les escribo porque creo que dadas las circunstancias en las que muchos fanáticos de meterse en la vida ajena han difamado mi nombre,mi profesión,mi familia y mi historia deben recibir una respuesta salida de mi boca (ustedes,no ellos,porque ellos no son merecedores de ninguna respuesta ya que no buscan verdades sino ensuciar a las personas que trabajamos desinteresadamente por la Patria y para ello no reparan en insultos,agravios y mentiras)
Mucho se ha hablado de “El casco que volvió de Malvinas” tengo entendido que un mail circula por internet contando esta historia(mail que no fui yo quién lo hizo circular y que de hecho jamás me llegó) quiero aclarar en primera instancia que mi relato no se llama “el casco que volvió de Malvinas”, su nombre original es “Mi historia en Malvinas” y si bien el desarrollo de los hechos es el mismo, hay datos que fueron fraguados para mi difamación y que detallaré a continuación:
1-   La fecha de mi viaje no fue un 2 de febrero tal como lo hacen figurar en esa ridícula nota expuesta por el grupo de personas que me difamó (por cuestiones judiciales no se me permite nombrarlos en público para que no puedan contraactuar,ya que fueron demandados por “CALUMNIAS,INJURIAS Y DAÑO MORAL”)
2-   Es sabido que para un ciudadano argentino común no es necesaria una visa, en mi caso no fue así,me fue requerida una visa especial llamada SAV (Special Visa Admitance) ya que soy esposa de un oficial de inteligencia militar y como ya sabrán los militares tienen prohibido el ingreso a las islas,más aún siendo de inteligencia y yo había estado trabajando como PCI (Personal Civil de Inteligencia) durante 4 años antes de dicho viaje. Pero tal como lo expresé anteriormente la inadmisión era sólo para militares y yo era civil por lo que no había una ley que especificara que yo no podría ingresar,por lo que se decidió darme dicha visa,bajo estrictos artículos a cumplir,dado mi vinculo marital y laboral a la inteligencia militar argentina.
3-   En mi relato original aclaro muy bien que el lugar que me dieron para hospedarme no era el cuartel “viejo” de los Royal Marines(ya que fue destruido) sino en el nuevo que también se encuentra en Moody Brook.
4-   Respecto a lo sucedido en Mt. Longdon quienes me conocen saben perfectamente que no soy atleta ni nada por el estilo,caminé 12 kms cuesta arriba bajo condiciones hostiles por mera voluntad,no hay que ser un atleta olímpico para hacer eso,y sí,me desmayé porque sufro muchísimo el frío y estaba empapada y congelada,entré en estado de hipotermia y me desvanecí,pero es casi ridículo explicar esto cuando cualquier persona con dos neuronas haciendo sinapsis lo comprende sin que nadie le explique nada.
5-   Respecto a los chilenos en el cementerio,se perfectamente que no soy nadie ni me creo superior a nadie,ni es mi intención imponerme ante nadie,pero por lo menos para mi,el hecho de que alguien se esté sacando fotos en las tumbas de nuestros héroes como si fuera Disney me revuelve el estomago (siendo estos quines ayudaron con su traición a que muchos de nuestros héroes estén hoy en ese cementerio y no disfrutando de sus familias en sus casas),por lo que creo que mi petición de que ellos no estuvieran en el predio mientras yo(argentina) los homenajeara era más que loable (lamentablemente los ingleses lo entendieron y este grupo de personas que se embandera en la causa parece no entenderlo).
6-   Respecto a los pins,sé perfectamente la cantidad de cruces que hay en el cementerio,pero el número de héroes sigue siendo el mismo y no varía por la cantidad de cruces(algo que también especificaba en el relato original y que se encargaron de borrar) por lo que los pins fueron colocados uno por cada cruz y el resto fueron depositados en la cruz que preside el cementerio(dato que también borraron del texto)
7-   Respecto a mi relación con el oficial británico que tan burdamente plasmaron como promiscua,les diré que fueron comentarios dignos de una vieja chusma,de ruleros y escoba en mano a la que le encanta ver relaciones amorosas donde no las hay,totalmente sin sentido,y con una notable pésima educación. A estas personas no les importó que yo tuviera una familia,que tuviera dos hijos chiquitos que no tienen por que ver las idioteces que esta gente se les antoja decir sobre mi. No les importó que el oficial Libstone tuviera una carrera y una vida privada (el concepto de privado no lo registran en su vocabulario) y al cual  también podían perjudicar con sus habladurías de chusma barata. Gracias a Dios tengo una familia muy bien formada en valores y principios que no presta atención a la gente malintencionada.
8-   Nadie ha salido beneficiado en nada con este relato,nadie se hizo rico ni famoso y nadie ha lucrado con él,por lo que no entiendo que beneficio obtendría yo al “inventar” todo esto como esta gente afirma. Por el contrario yo nunca fui partidaria de que este relato se publicara en internet,quien me conoce sabe que tengo un perfil bajo y que me destaco por hacer mas que por decir,jamás me jacto de nada de lo que hago y mucho menos lo haría con esto porque ese era un viaje MIO,PERSONAL.
9-   Quienes me conocen también sabrán que he defendido la causa Malvinas desde hace años,que he trabajado incansablemente dia y noche tratando de idear proyectos para el reconocimiento a nuestros héroes,para el fomento del amor a la Patria,a nuestros símbolos y para promulgar el ejemplo de nuestros próceres,porque soy sanmartiniana de corazón y de alma y nadie que lleve los valores sanmartinienos puede ser un embustero como esta gente intentó plasmarme.
10-                    Respecto a la vuelta,se vé que esta gente no conoce otro medio de vuelo que el comercial de LAN CHILE,paso a comentarles para su información que existe algo que se llama taxis aéreos o aero taxis,que son jets privados que realizan vuelos diarios hacia todo el continente,por supuesto a costos mucho mas elevados.
11-Algo realmente notorio que ya marcaba sus deseos de no acecarse a la verdad fue que esta gente siempre actuó con cobardía por la espalda,si en verdad era yo una fabuladora por qué ninguno me llamó o me mandó minimamente un mail pidiéndome explicaciones como cualquier persona de bien y educada lo haría???? Sencillamente porque no les interesaba,solo querían sacar esa nota ridícula para darles de qué hablar a los gustosos de criticar a los demás aún sin conocerlos,a los gustosos del anonimato de internet que utilizan para insultar y agredir desde atrás de una pantalla sin ser reconocidos y bajo nombres falsos,pero en fin ellos no importan ya que son ellos los de la pobre existencia y tan pobre es su existencia que se dedican horas y días,y meses a meterse en la vida de los demás y ver de qué cosa nueva los pueden acusar,a todos ellos les recomendaría algo que esta muy de moda últimamente y es que manden “VIDA” al 2020 y se compren una,a ver si de una vez por todas dejan de querer arruinar la ajena y empiezan a disfrutar de la propia.
Cuando me entero (de casualidad) de esta nota ,me puse en contacto via facebook y via mail con estas personas para saber por qué hacían lo que hacían,pero jamás obtuve respuesta de ellos,una nueva prueba de su mala educación
Por lo que no me dejaron otra opción que iniciarles una demanda judicial por calumnias ,injurias y daño moral. Dicha demanda fue presentada oportunamente por la Dra. Loyarte, ante el Juzgado en lo Civil N°4 de la Ciudad de Mercedes, a cargo del Dr. Marcelo F. Valle(a quien acusaron descaradamente de no existir siendo que figura en la pagina del poder judicialhttp://www.derechoargentino.com.ar/nomina-departamental-de-mercedes-228)

Juzgado en lo Civil y Comercial Nº 4 - Mercedes
Fuero: Civil y Comercial
Competencia territorial: Departamento Judicial de Mercedes
Asiento: MERCEDES - Partido: MERCEDES - Dpto: Mercedes
Calle: 27 Nro: 600
Juez
Dr. Marcelo Fabian Valle 
Secretario
Dra. Elisa Fabiana Marcelli 
Auxiliar Letrado
Dra. Analia Veronica Barletta 

Se citó por la vía judicial a estas personas tres veces como dicta la ley,y en ninguna ocasión se presentaron ante el juzgado  y ni siquiera respondieron ante su ausencia.
Para dar curso a mi demanda yo debía comprobar ante la ley que se me estaba difamando y que lo que yo decía era verdad, para ello se me requirió que imprimiera ante escribano público la nota en la cual se me difamaba,el escribano que fiscalizó esto fue el Dr. Martín Barnetche. Una vez que fue presentada la nota difamatoria ante el juzgado,se me requirió que presentara mi pasaporte original y fotocopia legalizada donde figuran los sellos de ingreso y egreso a las islas Malvinas,de ese modo quedó comprobado que el viaje SI EXISTIÓ,pero para que no quedaran dudas sobre ello y que nadie dijera que los sellos fueron adulterados o falsificados se pidió una constancia a la Dirección Nacional de Migraciones para que informara al Juzgado 4 los movimientos migratorios de mi pasaporte,donde también se confirmó mi egreso del país y reingreso en las fechas coincidentes y lo destinos informados.
Se pidió constancia de visa SAV a la Embajada de Gran Bretaña,quienes tambi´´en respondieron a la brevedad ante la orden judicial corroborando la visa que se me había expedido en el 2006.
Ante las habladurías de los “sabelotodo opinologos de internet” que decían que era imposible que el casco estuviera en el estado en el que estaba,se realizó a MI EXPRESO PEDIDO las pericias correspondientes para determinar la causa de su mantenimiento.  El Dpto Pericial del Distrito Judicial Mercedes informó oportunamente al Juzgado que el casco había permanecido en ese estado por la extrema oleosidad de la turba malvinense,la cual preservaba al material del deterio por por agua o humedad. Mismo así solicité una pericia caligráfica al endocasco para corroborar que la inscripción allí plasmada fuera la letra de Ricardo(más allá de que su propio hermano reconoció su letra al segundo de haber visto el casco). La pericia caligráfica dio por resultado un 98,7% de probabilidad de ser la letra de Ricardo,y este porcentaje se dio por ser pericia sobre otro material distinto al usual ya que las pericias caligráficas suelen realizarse sobre papel.
Los peritos intervinientes fueron, Juan Manuel Taborda y Esteban Healey.
Obviamente feron citados los testigos de mi viaje,dentro de los cuales estaban los veteranos de la ciudad de Mercedes,entre otros,y hasta se solicitó una declaración jurada por parte del oficial británico que se prestó amablemente a declarar lo que había sucedido.
En vista de la falta de seriedad de los demandado, las IRREFUTABLES pruebas exigidas y presentadas ante el juzgado 4,el Dr. Valle dio lugar a mi demanda, dictando como sentencia previa la veracidad de mi relato y dando por probada las calumnias e injurias en mi contra.
Y el último punto a aclarar es que salieron a decir que yo era pro-británica, mis estimados señores mi apellido es SHEEHAN,soy hija de IRLANDESES,si hay algún país mas enemistado con Gran Bretaña que Irlanda me avisan! 7 siglos peleando por la independencia de Irlanda que costaron millones de muertes por la integridad irlandesa y su constitución como república,por lo que decir que yo soy pro-britanica habla de su terrible IGNORANCIA HISTORICA Y SOCIAL.
Pero debo admitir algo,nobleza obliga, me han sabido tratar mejor los brítánicos que uds que dicen ser argentinos,uds argentinos como yo,lo único que hicieron fue querer ensuciar mi nombre,arruinar mi carrera,mi trayectoria como profesional y mi familia,porque hasta han tenido el descaro de amenazarme con hacerle algo a mis hijos (de 7 y 8 años) si yo no “desaparecía”,algo realmente vergonzozo y de gente de muy mala calaña.
Siendo que yo no les he hecho nada nunca, y que por el contrario peleo por causas que ni siquiera me son propias porque no tengo familiares caidos,porque no tengo familiares ex combatientes pero sin embargo los respeto,los valoro y los defiendo porque son los héroes de mi nación,no como uds que muy poco les importó la memoria de Ricardo a la hora de escribir esa nota.
Sería bueno que la gente sepa que ustedes responden a los intereses del gobierno y también a su ideología subversiva y que por eso hicieron lo que hicieron.
A todos aquellos que siempre creyeron en mi,que siempre estuvieron para apoyarme….eternas e inconmensurables GRACIAS!!!!!!