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viernes, 3 de febrero de 2012

HEROES ARGENTINOS QUE DIERON LA INDEPENDENCIA A CROACIA


Es común que en la historia mundial se reconozca a la República Argentina como el país de la "LIBERTAD",ya que ha sido cuna del Libertador más admirado y respetado del mundo.
Es también sabido que sus fuerzas armadas han luchado con valentía inapelable contra todo aquello que atentara contra la libertad en todas sus expresiones,tal fue el caso de la lucha contra la guerrilla comunista.
Mismo así supieron dar heroicos testimonios de sus convicciones durante la guerra de Malvinas y el conflicto territorial con Chile.
Pero poco se sabe de aquellos militares argentinos que voluntariamente prestaron servicios en Croacia  por la defensa de su independencia. Nadie reconoce a aquellos valientes soldados que fueron a pelear una guerra que no les era propia pero que por sus valores morales no dejarían de ayudar a un pueblo oprimido.
Detrás de la guerra en Croacia,no sólo el comunismo tenía sus intereses,sino la mismisima Gran Bretaña,nuevamente los enemigos históricos volvían a encontrarse y nuevamente la Argentina volvió a sorprenderlos.
Tal fue el despliegue y el accionar bélico argentino en aquellas tierras lejanas, que ya con una Ejército Argentino diezmado y vapuleado en su propio país ,allí escribía una de las páginas más importantes de la historia.

Trás años de conflicto,Croacia logró su libertad,y allí como antaño la República Argentina probaba al mundo entero que es la madre de la libertad y cuna innegable de heroes anónimos.

A continuación adjunto la carta de un comando argentino,sobreviviente del combate de La Tablada,quién trás haber culminado los alzamientos en 1990,decidió ir a Croacia a hacer lo que mejor sabía hacer...pelear por la libertad.

Tiempo después sería presa de la opinión pública como un torturador y demás adjetivos que portaron todos nuestros militares hasta hoy en día.Por esa causa,él ya estando como un alto mando en Croacia envió esta carta al pueblo argentino.

ZAGREB, CROACIA, ENERO 19 DE 2004.
"Carta de un comando"

Con estupor sigo atento esta ola de revanchismo irracional. Yo soy uno de esos cursantes del curso de comandos del '86.

El ingreso al citado curso era voluntario y todos los futuros cursantes sabíamos que íbamos a tomar parte durante nuestro "entrenamiento comando" del cursillo de "Resistencia como prisionero de guerra, supervivencia y escape".

El citado curso es practicado por todas las Fuerzas Especiales del mundo, que se consideren serias. En los países adelantados asisten aquellos que, de una u otra manera, corren el riesgo de caer en manos del enemigo. Es decir, recibe este entrenamiento todo aquel personal que acciona en la retaguardia del enemigo: comandos, fuerzas especiales, pilotos, exploradores, buzos de combate...

Es interesante destacar que este curso de "Resistencia como prisionero de guerra y escape" es tan público y extendido entre las Fuerzas Especiales del mundo, que en la película G. I. Jane , donde trabaja la famosa actriz Demi Moore, se muestra una fase durante el entrenamiento de los buzos de combate de la armada estadounidense (los famosos SEAL), donde hay escenas dedicadas a la práctica del "contrainterrogatorio".

En Gran Bretaña y en los Estados Unidos, el entrenamiento dado es conocido como SERE: Survival, Evasion, Resistence like prisioner of war and escape.

En el bloque oriental, a este tipo de entrenamiento eran sometidos los comandos de la otrora Unión Soviética conocidos como spetnaz.

El entrenamiento recibido no tiene nada que ver con que se nos haya enseñado tortura, muy por el contrario nos enseñaban a resistir la tortura, pero en especial se nos enseñaba a resistir las famosas técnicas de lavado de cerebro... que si mal no recuerdo fueron inventadas por los brutales regímenes comunistas, conocidos por no respetar la Convención de Ginebra.

En síntesis, nadie me enseñó a torturar sino a resistir la tortura y a resistir las técnicas de lavado de cerebro, inventadas por los citados "regímenes humanistas".

Siempre he agradecido el entrenamiento recibido en los "comandos del Ejército Argentino", pues me permitió estar preparado para enfrentar con éxito la "agresión serbo-comunista de limpieza étnica" y estar preparado para lo peor, en los cuatro años y medio de guerra en que participé.

Es interesante destacar que al sufrir el futuro comando este tratamiento inhumano le hace internalizar el respeto de la Convención de Ginebra; es decir, el comando, por haberlo sufrido en carne propia, abomina este medio de extraer información

No me extraña que el citado entrenamiento profesional trate de ser tergiversado. No me extrañaque las aves de rapiña, aquellas que viven de manipular los sentimientos de las víctimas, de mantener prendida la llama del odio, de mantener vivo el conflicto entre hermanos, se sigan ensañando con los despojos de las Fuerzas Armadas Argentinas.

No me extraña tampoco que esos "mercenarios", ayer ideólogos de la violencia y hoy escudados bajo la fachada de defensores de derechos humanos, traten de destruir el pasado de gloria ganado con sangre por los comandos argentinos en la turba malvinera. Gloria reconocida por el enemigo, algo de lo que nos podíamos vanagloriar, como argentinos. La valerosa actuación de nuestros pilotos y de nuestros comandos.

No me extraña que a 20 años de la restauración del gobierno democrático sigan usando cualquier medio para impedir sanar las heridas de un conflicto entre hermanos, sigan impidiendo que la Argentina mire para adelante y deje atrás un pasado de desencuentros. ¿Por qué esta actitud? Porque están guiados por el odio profundo a todo lo que representa la bandera celeste y blanca con un sol en el medio; porque no lograron cambiar el sol por la estrella roja.

Recuerdan ellos el 23 de enero de 1989 y que durante ese ataque artero (a La Tablada)encontraron a un Ejército disminuido en su capacidad, después de seis años de un trabajo de destrucción material y moral. Recuerdan ellos que el único elemento organizado y eficaz que se les opuso fueron los "comandos del Ejército Argentino". Es por ello que deben atacar la esencia de su poder: la excelencia de su entrenamiento.

Pero repito, todo lo anterior no me extraña, pues viene de los agentes de la Antipatria; lo que sí me extraña es el silencio cobarde de la conducción de este "Ejército de Hoy", vencido en su espíritu, que permite que se politice un hecho profesional. Quizás mañana le prohíban el uso del fusil a mi querido Ejército, pues atenta contra los "derechos humanos"... e impávidos quizás lleguemos a ese punto, pues el objetivo de esos cipayos es dejar a la "Patria indefensa".
Soy un comando argentino, un producto nacional, que en tierras lejanas es respetado, gracias al entrenamiento de primera clase que recibí en los Comandos del Ejército Argentino.

Escribo y me siento ridículo, me siento como que estoy defendiendo que la Tierra es redonda. Lamento que los comandos argentinos de estos últimos años no puedan tener un adecuado entrenamiento en esa materia, que les permita estar preparados para soportar la siempre presente realidad de caer prisionero en manos de enemigos que no respetan la Convención de Ginebra.

Los comandos ingleses deben estar sonriendo, pues sus antiguos enemigos, están a punto de no ser más,porque su propio pueblo se está encargando de destruirlo.

Rodolfo Barrio Saavedra
Ex Teniente Primero del Ejército Argentino, Brigadier del Ejército Croata
Zagreb-Croacia

OPERATIVO INDEPENDENCIA,EL DIA QUE LA PATRIA NECESITO SER LIBERADA NUEVAMENTE


El gobierno constitucional de Juan Domingo Perón, que había asumido el 12 de octubre de 1973, enfrentó desde sus inicios las acciones terroristas del grupo guerrillero ERP, de orientación trotskista.Incluso días antes de que asumiera, en septiembre, esta organización atacó el Comando de Sanidad del Ejército en la calle Pozos, de la Capital.

En enero de 1974, atacó la guarnición militar de Azul, donde fueron muertos el jefe del Regimiento 10 de Tiradores Blindados, coronel Camilo Gay y su esposa, y secuestrado el jefe del Grupo de Artillería Blindado 1, teniente coronel Jorge Ibarzábal.
Perón pronunció ese día como Presidente, vestido con uniforme de teniente general, un duro discurso contra la guerrilla transmitido por la cadena nacional de radio y televisión.

En abril se produjo la primera reunión entre el presidente y el comandante general del Ejército, teniente general Leandro Anaya, y el jefe de Inteligencia de la fuerza, general de brigada Carlos Dalla Tea, a los efectos de analizar cuál sería el rol que tendría el Ejército frente a las acciones de la guerrilla.

Al mes siguiente, fueron frustrados ataques del ERP contra el Grupo de Artillería de Defensa Aérea 141 de San Luis y el Batallón de Comunicaciones 121 de Rosario.
Ese mes tuvo lugar el primer operativo policial con apoyo militar, en el interior de la provincia de Tucumán, donde la llamada "Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez", del ERP, había realizado acciones en varias poblaciones rurales.

Elementos de la Policía Federal y provincial, con apoyo logístico del Ejército, entraron en la zona de monte, pero sin éxito, a enfrentar con personal especializado en la seguridad urbana un problema de guerrilla rural.
El 1° de julio murió Perón y asumió la vicepresidente, Isabel Martínez de Perón, y fue en agosto cuando se produjo un incremento de las acciones del ERP.

Elementos de esta organización atacaron el Regimiento 17 de Infantería de Catamarca, quisieron copar la unidad y fracasaron.

Los atacantes fueron repelidos y cercados por el Ejército, y 16 de ellos murieron.

Casi al mismo tiempo, el ERP atacó la Fábrica Militar de Villa María y capturó al subdirector, teniente coronel Argentino del Valle Larrabure.

Ambas provincias tienen fronteras con Tucumán.
Efectivos de la V Brigada de Infantería con asiento en esa provincia, a órdenes del General de Brigada Luciano Benjamin Menéndez, penetraron en el monte tucumano y encontraron vestigios de la presencia de ERP, pero no entraron en combate.

A comienzos de septiembre, esta organización guerrillera informa que deja de aplicar las convenciones de Ginebra a los militares que tiene capturados y anuncia que ejecutará a oficiales del Ejército en represalia por los muertos en Catamarca.

Dos días después, en un pueblo rural de Tucumán, el ERP captura y fusila en la plaza central a los baqueanos que habían guiado a la Policía Federal en mayo y al Ejército en agosto en sus incursiones en el monte.
En los días siguientes, se suceden las "ejecuciones" de miembros del Ejército en forma indiscriminada.

Caen decenas oficiales del cuerpo de comando y de los servicios y hasta conscriptos, muertos por lo general al salir o al regresar de sus casas.

Cada velatorio va generando un estado de opinión dentro del Ejército a favor de que la fuerza actúe directamente contra la guerrilla, algo rechazado por la mayoría de los militares hasta mediados de 1974.

En noviembre, es designado un militar en actividad como Jefe de la Policía de Tucumán, es muerto el teniente coronel Ibarzábal -que había sido capturado en enero por el ERP, al ser interceptado el vehículo en el cual era transportado dentro de un ropero- y muere en un atentado el Jefe de la Policía Federal, Comisario Alberto Villar.

El 3 de diciembre es muerto, al salir de su casa en Tucumán, el capitán Humberto Viola, junto con su hija de 3 años.

El ERP, al percibir el costo político que ha pagado, emite un comunicado desde el Uruguay anunciando que suspende las ejecuciones individuales de militares.

Ese mes el Ejército realiza operativos en busca de guerrilleros en Salta y Tucumán.

En cuatro meses, la opinión militar reacia a intervenir en este conflicto ha cambiado y las muertes individuales e indiscriminadas de militares han sido la causa del cambio.

"Zona liberada" En la zona rural de Tucumán, el ERP tiene el control de un tercio de la provincia.

Se está gestando una suerte de "zona liberada" que apunta a lograr el reconocimiento internacional como bando "beligerante".

Incluso la guerrilla cobra peaje en algunas rutas provinciales.
Antonio Domingo Bussi.

Comandó el Operativo Independencia en 1975 y fue gobernador de Tucumán entre 1976 y 1977.
El gobierno de Isabel Martínez estudia la decisión de encargar al Ejército erradicar al ERP de la provincia.

En diciembre la decisión ha sido tomada.
La V Brigada de Infantería de Tucumán va a tener a su cargo el operativo y es designado para el cargo de comandante el general de brigada Ricardo Muñoz.

Pero el 6 de enero de 1975, al sobrevolar la zona de operaciones, cae su avión y muere una decena de jefes de su Estado Mayor.

Se piensa que ha sido un atentado, pero predomina la hipótesis de que fue un accidente.

El General Muñoz es reemplazado por el general de brigada Acdel Vilas, quien pasa así a comandar el Operativo Independencia.
El Operativo Independencia, se inicia en febrero.

Un decreto del Poder Ejecutivo otorga al Ejército jurisdicción sobre un tercio del territorio provincial.

Inicialmente, participan todas las unidades de la V Brigada de Infantería con comando en Tucumán:
- Regimiento 19 de Infantería.
- Compañía de Comunicaciones 5.
- Compañía de Arsenales 5.
- Regimiento 20 de Infantería de Montaña.
- Grupo de Artillería 5 de Jujuy.
- Regimiento de Infantería de Monte 28 de Tartagal.
- Destacamento de Exploración de Caballería Blindada 105.
- Compañía de Ingenieros 5.
- Compañía de Sanidad 5 de Salta.
Estas unidades envían fuerzas de tareas, que son destacadas en el interior del monte tucumano por turnos de 45 días.

La tropa está constituida por conscriptos de 18 años.

A los pocos días de iniciado el Operativo, cae en un enfrentamiento con el ERP el Capitán Héctor Cáceres.

En su entierro habla el teniente general Leandro Anaya, quien subraya que el Ejército se encuentra en el monte tucumano por orden del gobierno constitucional.

En marzo se percibe cierto pesimismo en el Ejército por la falta de resultados concretos.

A su vez el ERP, a través de una publicación editada en París, reivindica el éxito de haber logrado aferrar a una brigada del Ejército de 4000 hombres con sólo 300 "combatientes".

Al mes siguiente, el Ejército captura a algunos miembros de la guerrilla tucumana, mientras que el ERP, en una conferencia de prensa realizada en Lisboa, anuncia la constitución de un "Comando Conjunto Operacional" junto con el MIR de Chile, el MNT (tupamaros) de Uruguay y el ELN de Bolivia.

También ataca el Batallón de Arsenales 121 de Rosario, donde muere el jefe de la unidad, coronel Arturo Carpani Costa.
En mayo, mientras el Ejército realiza progresos en la detención de miembros del ERP en el interior de la provincia, Isabel Martínez de Perón, como presidente, visita la zona de operaciones de Tucumán acompañada por el Ministro de Bienestar Social, José López Rega.

La presidente reemplaza en el cargo de comandante general del Ejército al teniente general Anaya por el general Alberto Numa Laplane.

El 28 de ese mes tiene lugar el combate de Manchalá, en el que una columna de cien miembros del ERP es derrotada por el Ejército en campo abierto, cuando se dirigían a atacar el comando Tactico del Operativo Independencia, que estaba en la localidad de Famaillá.

El ataque iba a tener lugar el Día del Ejército, que se conmemora el 29 de mayo.

El hecho marca un punto de inflexión a favor del Ejército, que pasa a una acción ofensiva.

El 2 de agosto, efectivos del Grupo de Artillería 5 entran en combate con guerrilleros, y son heridos un teniente y cuatro conscriptos; el 7 cae en otro combate un teniente y en otra acción un cabo primero.

El 12, la Compañía A del Regimiento de Infantería de Monte 28, libra un combate en campo abierto contra una fracción del ERP a la que derrota en la localidad de Los Dulces.

Seis días después, Montoneros, en una operación combinada con el ERP, logra hacer estallar un explosivo debajo de un avión Hércules que salía del aeropuerto de Tucumán, con un centenar de gendarmes, entre los cuales quedan decenas de muertos y heridos, que habían participado en el Operativo.

Llega Videla Ese mes, tras una crisis militar, llega a la Comandancia General del Ejército el general Jorge Rafael Videla, quien en septiembre visita la zona de operaciones de Tucumán.

En esta provincia, el 7 y 8 de octubre, tienen lugar los combates en campo abierto contra la "Compañía de Monte Ramón Rosa Giménez" del ERP.

Es muerto su jefe, el arquitecto Juan Carlos Molina, cuyo nombre de guerra era "Comandante Pablo" y poco después cae su segundo, Manuel Negrín.

La situación ya se ha volcado a favor del Ejército.

Todavía a fin de ese mes siguen cayendo algunos oficiales en combates en el monte, mientras que en noviembre aviones de la Fuerza Aérea Douglas A4-B entran en acción en apoyo del Ejército.

Para el mes de diciembre, en la zona rural de Tucumán, el ERP ha quedado reducido a algunas decenas de combatientes, que para el Ejército estaban mal abastecidos, en deficiente estado sanitario y sufriendo deserciones.

El Operativo Independencia había tenido éxito.

Hoy parece difícil de entender que un gobierno electo con las instituciones funcionando, en momentos en que el desempleo era del 4% y los niveles de pobreza muy inferiores a los que hemos tenido después y con una participación del salario en la distribución del ingreso superior a la de hoy, fuera atacado con acciones de tipo guerrillero.

Pero en aquel momento el triunfo de la guerrilla rural de Mao tenía un cuarto de siglo; el éxito de la insurgencia de Fidel Castro había sucedido 15 años antes; la incursión del Che Guevara en Bolivia había sido sólo seis años antes y la derrota del ejército norteamericano en Vietnam había tenido lugar sólo un año antes.

Para la izquierda no parecía entonces imposible la toma del poder a través de las armas.

También cabe considerar que en 1975, el año del Operativo Independencia, sólo la Argentina tenía un gobierno constitucional en el Cono Sur.

A treinta y cinco años de estos hechos, es oportuno recordar que el mayor foco de guerrilla rural de la historia Argentina fue combatido con éxito por el Ejército durante un gobierno constitucional.

CREACION DEL COLEGIO MILITAR DE LA NACION


En 1869, aún no acallados los ecos de la Guerra del Paraguay, siendo Presidente de la Nación Domingo Faustino Sarmiento, surgió la inquietud de organizar un instituto de formación de oficiales para el Ejército. La idea no era nueva, pues varios ensayos se habían hecho en ese sentido desde los días de mayo de 1810, sin embargo todos ellos tuvieron corta existencia.
Unos años antes, en 1860, en un mensaje que Derqui leyera ante el Congreso de Paraná como Presidente de la Confederación, hizo una serie de consideraciones sobre la necesidad de crear una escuela militar, si bien lamentó los inconvenientes e imposibilidad de organizarla en ese momento.
El 9 de agosto de 1869 cuando aún no había cumplido el primer año de su mandato constitucional, Sarmiento envió un mensaje a la Cámara de Diputados adjuntando un proyecto para la creación de una escuela castrense que proveyera de oficiales altamente capacitados para mandar al Ejército.
Así el Congreso se abocó al estudio del mismo y tras algunos debates fue aprobada la Ley por ambas cámaras con el número 357 que autorizó al Poder Ejecutivo para la formación de una escuela militar.
Promulgada el 11 de octubre de ese mismo año esa Ley 357 se convirtió en la piedra fundamental del Colegio Militar de la Nación.
De inmediato el gobierno designó una comisión militar especial a efectos de proponer el reglamento y plan de estudios de la nueva escuela. Se recurrió para esta tarea a un selecto grupo de oficiales, veteranos de muchas campañas y que habían acreditado destacadas condiciones intelectuales; eran ellos el Brigadier General D. Emilio Mitre, el General D. Indalecio Chenaut, el Coronel D. Mariano Moreno, el Coronel D. Juan F. Czetz y el Sargento Mayor V. L. Peslouan.
Cerca de dos meses llevó a la comisión completar la tarea, que permitió al P.E. dictar un decreto el 22 de junio de 1870, oficializando lo propuesto. Dicho documento, firmado por el presidente Sarmiento y refrendado por el Ministro de Guerra General Martín de Gainza, designó como cuartel del Colegio Militar al edificio que sirviera de residencia a Juan Manuel de Rosas y al mismo tiempo nombra Director del Colegio Militar al Coronel de origen húngaro D. Juan F. Czetz y a los primeros oficiales.
El edificio, que desde Caseros había sido destinado a distintos menesteres en forma temporaria, era de estilo colonial y de grandes proporciones para la época. En sus aulas y recintos se mantenían aún, muebles, estufas, alfombras, arañas y espejos que ornamentaron el lugar en tiempos de su primitivo propietario. Algunos de ellos, como un conjunto de rojos sillones de jacarandá, un escritorio de caoba, una cómoda y una caja de caudales, forman hoy el mobiliario del museo que funciona en la casa histórica de Caseros, dentro del predio del Colegio Militar en El Palomar.
El edificio se erguía al N.O. de la ciudad, distante de ella cerca de una legua, en los terrenos limitados por el arroyo Maldonado y el Río de la Plata. Su construcción databa de 1838.
La primera tarea del flamante director, el Coronel Juan F. Czetz, fue la adaptación de las instalaciones para la nueva función. Meses más tarde, el 19 de julio de 1870, ingresaba el primer alumno del Colegio, Ramón L. Falcón.
Este edificio, que había sido construido para albergar a una familia y al personal de servicio, llegó a cobijar en 1892 a 118 cadetes a los que había que agregar el cuadro de oficiales, el claustro de profesores y el personal de tropa y servicio.
Por espacio de 22 años, el caserón de Palermo de San Benito sirvió como cuartel del Colegio Militar y 17 promociones de oficiales egresaron de sus aulas, antes de ser abandonado en 1892 en búsqueda de mayor espacio.
Para entonces, el Colegio habría alcanzado un alto prestigio académico, formando a los cadetes en un riguroso secundario que, por la época, se consideraba de excelencia y se ubicaba entre las mejores academias militares del mundo
La nueva sede se fijó en la localidad de San Martín, donde hoy se encuentra el Liceo Militar General San Martín. Ese ámbito, al igual que el primero, no fue construido al efecto sino que se aprovechó una edificación ya existente destinada anteriormente a un Colegio de Artes y Oficios. El reacondicionamiento se efectuó con sendas partidas presupuestarias otorgadas a ese efecto por el Congreso.
Más allá de la importancia de la nueva sede en San Martín, pronto las limitaciones de la construcción evidenciaron la necesidad de buscar un espacio especialmente diseñado. Así surgió el proyecto para construir la sede definitiva del Colegio que se hará realidad en el año 1937. Los viejos campos del Palomar de Caseros fueron los elegidos, considerados un espacio ideal por su amplitud y cercanía a la Capital Federal.
La piedra fundamental del nuevo edificio fue colocada por el General Pablo Ricchieri en 1904. Sin embargo, recién en 1921 bajo la presidencia de Hipólito Irigoyen, comenzaron efectivamente los trabajos de construcción.
Se adjudicaron las obras del pabellón "Dirección" a la empresa Bonnen Ibero, Parodi y Figini, iniciándose los trabajos el 19 de julio, con asistencia del entonces Ministro de Guerra Dr. Julio Moreno. Se descubrió en dicha oportunidad una placa adosada al "Palomar" histórico, que más tarde fue colocada al pie del busto del General de División Domingo Faustino Sarmiento, en inmediaciones del arco de entrada del Instituto.
El Ministro de Guerra que seguía de cerca los trabajos, ordenó suspenderlos en 1922 con el objeto de ampliar la capacidad del edificio para 1500 cadetes. Se encontraba ya construida para ese entonces parte de la Plaza de Armas, pavimentada con adoquinado de granito de Tandil, circundando con trazo elíptico al Palomar de Caseros.
Como consecuencia de la ampliación resultante del Plan de Obras, fue necesario abarcar la totalidad del terreno circundante, que incluía la antigua Escuela de Caballería.
A mediados de 1923 el Poder Ejecutivo aprobó el nuevo Plan de Obras, con una inversión superior a $ 13.500.000 moneda nacional que contemplaba prácticamente el actual Colegio Militar de El Palomar.
Hasta el año 1929 se asignó una partida de $ 500.000 Moneda Nacional anuales para la continuación de la obra, en cumplimiento del nuevo contrato celebrado con la "Compañía Nacional de Pavimentación y Construcciones".
En 1930, la crisis económica, obligó a paralizar las obras por total falta de recursos. Llegando así al año 1935, en el cual se reinician por parte del Presidente Justo, ex director del Colegio, quien destinó los fondos necesarios para terminar en dos años de intensa actividad la obra.
El actual edificio, menos el pabellón C de dormitorios, las tribunas laterales del Campo de Deportes, el Casino de Oficiales y la primera Capilla, fueron inaugurados finalmente el 23 de diciembre de 1937 en ocasión del egreso anual de oficiales.
Con los años esas instalaciones se fueron ampliando, hoy los cadetes cuentan con numerosos espacios para su uso, se destacan una biblioteca informatizada en permanente expansión de más de 16.000 volúmenes, aulas interactivas, aulas tácticas, laboratorios de idiomas, física, química, polígono de tiro, capilla, salas de conferencias, cine, casino y un importante campo de deportes con gimnasio cubierto, salón de complementos, esgrima y pileta olímpica climatizada.
Además el Colegio Militar tiene el privilegio de contar con un patrimonio histórico único, ya que alberga dos sitios declarados Monumentos Históricos Nacionales: el Palomar y la Casa de Caseros, testigos mudos de importantes hechos del pasado como la Batalla de Caseros, antesala de la Constitución Nacional o las conversaciones preliminares del Pacto de San José de Flores, que consolidó la unión definitiva del país.
La historia reciente encuentra al Colegio Militar en una etapa de grandes cambios, en los últimos años el Colegio Militar ha pasado a ser un Instituto Universitario que también otorga a los Subtenientes un título de grado que cuentan con el aval del Ministerio de Cultura y Educación. Así los cadetes pueden optar entre la carrera tradicional (Licenciatura en Conducción y Gestión Operativa) o la Licenciatura en Enfermería.
Otro hito importante en este proceso de cambio ha sido la incorporación de la mujer. Ellas hoy ingresan al Colegio Militar en una total igualdad de condiciones que sus pares varones, de acuerdo a las normas establecidas por la Fuerza.
Así llegamos al presente, que encuentra a este Instituto transitando el camino del afianzamiento y consolidación de esos cambios sin dejar de lado su finalidad esencial que es la de educación y formación de los futuros conductores del Ejército Argentino